Mamita querida,
Quizá no recuerdes todas aquellas pequeñas cosas que hiciste por mí, pero yo sí: las esperas, las comidas, las llamadas, los detalles y hasta tus preocupaciones. Mi infancia está llena de tu presencia.
¡Feliz cumpleaños! Gracias por tantos recuerdos que hoy tienen un valor enorme.
